La droga es una gran batalla perdida pero hay que dar la batalla. Al menos ésa es la opinión de algunos de los agentes que participaron ayer en el curso organizado por la Academia de Seguridad Pública de Extremadura para ofrecer a los policías locales extremeños herramientas útiles en la lucha contra el narcotráfico.
Ese perfil de fumador de marihuana es el que más se encuentran los agentes en su trabajo diario. Tanto, que los más jóvenes aseguran que «el 80% de los chavales jóvenes fuman o han probado la marihuana».
Junto a ese consumo habitual o esporádico, en el curso también se está analizando la fuerte penetración de la cocaína, una sustancia que ha desbancado a otras. «Lo que más se maneja es el revuelto, porque el gramo de cocaína está a 60 euros mientras que el revuelto cuesta de seis a diez euros».
Esa situación es la que se vive en Jerez de los Caballeros, cuyos agentes perciben que se consume mucho hachís y que la cocaína «se ha introducido bastante». «A nosotros nos gustaría implicarnos más en la lucha contra la droga, pero la plantilla es escasa y debemos centrarnos fundamentalmente en el tráfico y en otros aspectos de la seguridad ciudadana», reconoció el agente de una población mediana.
A pesar de las dificultades, los agentes municipales no se resignan y asumen con ilusión el encargo que reciben de la sociedad. «La droga es una importante fuente de ingresos y eso hace difícil su erradicación, pero la Policía Local está en todas partes y recibe de primera mano datos que resultan claves para las investigaciones que realizan la Policía Nacional y la Guardia Civil», concluyó uno de los profesores del curso.

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